Querido hijo:
Es larga la espera pero de ninguna manera se bajaran los brazos de papá que te buscan y te extrañan mucho. Bastan pequeñas cositas para saber que tu estas ahí… a unos kilómetros de distancia, a unos pocos metros en la vida y a unos minutitos nomás de un gran reencuentro ya sin trabas, sin presiones, sin cosas negativas. Un juguete, un juego, una corrida, una foto, una sensación, un estimulo, un postre, un viaje imaginario, un cuento escrito y otro inventado que te traigan de nuevo a nuestro mundo, ese mundo, el nuestro que nadie nunca podrá romper… por mas mala intención existente, por mas intentos realizados… nadie nunca podrá romper…
Es larga la espera pero de ninguna manera se bajaran los brazos de papá que te buscan y te extrañan mucho. Bastan pequeñas cositas para saber que tu estas ahí… a unos kilómetros de distancia, a unos pocos metros en la vida y a unos minutitos nomás de un gran reencuentro ya sin trabas, sin presiones, sin cosas negativas. Un juguete, un juego, una corrida, una foto, una sensación, un estimulo, un postre, un viaje imaginario, un cuento escrito y otro inventado que te traigan de nuevo a nuestro mundo, ese mundo, el nuestro que nadie nunca podrá romper… por mas mala intención existente, por mas intentos realizados… nadie nunca podrá romper…
Hoy no tengo más chance que esperar a la justicia…
Símbolo en el cual creo fervientemente aunque en muchos
casos la lupa señale mi clara desventaja. Las frases hechas, la vulnerabilidad
de la imagen femenina ante la masculina resalta a veces mucho más que la cruda
realidad de tener que hacerme inmune al veneno.
Situaciones adversas si que debo navegar hijo, pero de
ninguna manera desmantelan el norte. Ese norte donde padre e hijo deben llegar
de una buena vez, mas no para ganar un conflicto ni una guerra en la cual papá
ha decidido no participar por considerarla tonta, mas bien en el sentido de
llegar a ese punto de partida donde la relación y nuestro vinculo natural se
siga desarrollando. Esos momentos donde por la vía de los hechos y no a través
de migajas, ambos creceremos juntos sin los perjuicios inválidos que han volcado,
no solo encima de mí, sino encima de ambos….
Poco inteligente y sin sentido ni
argumentos…
Pero hijo, nuestro mundo sigue en pie, sembrando raíces
mientras dura la espera, mientras el reloj sigue dando vueltas y acrecienta
cada vez mas la sensación esa, extraña y variable de positivos y negativos de
lo que es extrañar…
Pero hijo, nuestro mundo sigue en pie, amordazando verdades
que solo a su tiempo llegaran y preparando los hechos que cada vez nos unirán
mas… a pesar de los kilómetros, de los metros y de los minutitos…. Eternos si,
pero simplemente minutitos.
Te amo hijo querido y aquí estoy en la espera que es la única
arma que he decidido usar…

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