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sábado, 4 de abril de 2015

Minutitos... largos si, pero solo minutitos...




Querido hijo:

Es larga la espera pero de ninguna manera se bajaran los brazos de papá que te buscan y te extrañan mucho. Bastan pequeñas cositas para saber que tu estas ahí… a unos kilómetros de distancia, a unos pocos metros en la vida y a unos minutitos nomás de un gran reencuentro ya sin trabas, sin presiones, sin cosas negativas. Un juguete, un juego, una corrida, una foto, una sensación, un estimulo, un postre, un viaje imaginario, un cuento escrito y otro inventado que te traigan de nuevo a nuestro mundo, ese mundo, el nuestro que nadie nunca podrá romper… por mas mala intención existente, por mas intentos realizados… nadie nunca podrá romper…

Hoy no tengo más chance que esperar a la justicia…
Símbolo en el cual creo fervientemente aunque en muchos casos la lupa señale mi clara desventaja. Las frases hechas, la vulnerabilidad de la imagen femenina ante la masculina resalta a veces mucho más que la cruda realidad de tener que hacerme inmune al veneno.

Situaciones adversas si que debo navegar hijo, pero de ninguna manera desmantelan el norte. Ese norte donde padre e hijo deben llegar de una buena vez, mas no para ganar un conflicto ni una guerra en la cual papá ha decidido no participar por considerarla tonta, mas bien en el sentido de llegar a ese punto de partida donde la relación y nuestro vinculo natural se siga desarrollando. Esos momentos donde por la vía de los hechos y no a través de migajas, ambos creceremos juntos sin los perjuicios inválidos que han volcado, no solo encima de mí, sino encima de ambos….

 Poco inteligente y sin sentido ni argumentos…

Pero hijo, nuestro mundo sigue en pie, sembrando raíces mientras dura la espera, mientras el reloj sigue dando vueltas y acrecienta cada vez mas la sensación esa, extraña y variable de positivos y negativos de lo que es extrañar…
Pero hijo, nuestro mundo sigue en pie, amordazando verdades que solo a su tiempo llegaran y preparando los hechos que cada vez nos unirán mas… a pesar de los kilómetros, de los metros y de los minutitos…. Eternos si, pero simplemente minutitos.

Te amo hijo querido y aquí estoy en la espera que es la única arma que he decidido usar…

sábado, 29 de marzo de 2014

El nuevo deceo



Hola mi cachorro. Comienza un nuevo fin de semana. Nuevamente he vuelto a verte solo una vez esta semana y aunque nunca basta para mi menos de dos horas esta vez me lleno de alegria caminar por lugares que ya conocemos.
La ternura de tu joven inocencia fue algo que me quedo grabado en la retina.
Fue novedad para mi y para ti haberte podido ir a buscar a tu jardin por primera vez.
La ansiedad hizo que llegara mas de una hora antes y se me hizo eterna la espera pero aunque no pareciera el reloj seguia funcionando y esos minutos iban pasando.
Queria ver tu carita cuando me vieras por primera vez ahi y cual seria tu reaccion.
Refresco en mano y galletitas te esperaban tambien ansiosas...
... Llego el momento, ese en que la puerta se abrio para dar cabida al cambio de aire...
Ahi aparecio tu educadora; una señora llamada Alicia que amablemente me pregunto si yo era el papa de Lucio. Detras de ella estabas tu, como escondido asomando lentamente la cabeza y para mi sorpresa te le escapaste y corriste a darme tu bolsito y pedirme que te lleve al parque rodo. Te pedi que saludaras como siempre y ya caminando de la mano ambos lo hicimos.
Caminamos hasta el parque batlle porque no contaba con el tiempo suficiente para cumplir tu deceo de ir al parque rodo pero aqui tambien hay juegos mecanicos y te gusta tomar helado ahi.
Teniamos cerca de dos horas para jugar y valla que lo hicimos.
Mientras tomabas tu refresco en el camino me contabas que te gustaba el jardin y que tenias muchos amigos.
Alfin pudiste entrar en una manada hijito. La primera con niños de tu edad.
Gusano loco y tu grito de "dale gusano", calesita de autitos al mejor estilo meteoro y vueltita en pony fueron tus juegos elegidos. Luego el tobogan y las hamacas de autitos atadas con cadenas que tambien te gustan y jamas faltara el subi-baja que pareciera que te hiciera cosqullas por tu risa cuando te subo y te bajo.
Valla alegria me da verte reir...
Nada me quitara esos momentos, nunca, jamas...
Comenzaba a caer el sol y naturalmente era hora de comenzar el viaje hacia tu casa, a pesar de que nunca quieres volver y por primera vez me dijiste que querias dormir en la casa de papa.
Y a pesar que me cristalizo los ojos eso fue una emocion muy hermosa. No sabia que hacer, era imposible que te pudiera llevar, pero no por mi voluntad sino porque se que no te dejarian.
Ya tu conoces la salida del parque de diversiones y sabes que debemos pasar por frente de una estatua enorme con los brazos extendidos hacia los costados.
Me pides que te acerque a ella y ambos sabemos que le tienes miedo y para esconderte me abrazas y no la miras y constantemente me preguntas si ya se fue....
... A varios metros de ella te doy la respuesta que quieres escuchar... Si... y ahi saludas desde lejos la estatua camino a la parada del omnibus.
Rendido te dormiste pensando que ibamos a la casa de papa...
... y asi llegamos a tu casa... y ahi el reloj se detuvo para mi unos segundos, y tambien mi respiracion, y el aliento... Se terminaba nuestra jornada y comenzaba desde ahi mi incertidumbre de cuando seria de nuevo... Sin importar el lugar, ni la estatua, ni nada, ni nadie. Solo el volver a repetir nuestros momentitos juntos.

Creces rapido hijito mio. Mi reloj lento lo ve... Mi ansiedad ya no mata mi paciencia, solo me recuerda tus pocos pedidos... y el de hoy, el de "ir a dormir a la casa de papa" entusiasma, da fuerza, anima, sensibiliza, apaña el malestar temporal, incentiva, me hace soñar, me deja creer....
...a tu lado, para mi, todo es posible...