Querido hijo:
No son tiempos sencillos. Demoro en escribirte con letras
porque me cuesta sintetizar en palabras escritas lo que te pienso a diario.
Desde que bajo de la cama hasta que vuelvo a subir, constantemente veo tus
inocentes ojos y esa curiosidad por el extraño mundo que te rodea. Ese mar de
dudas sin respuestas que tú tienes en cierta forma lo vivo contigo con tan solo
la diferencia de casi 30 años. Tu en tu lugar, yo en el mío que evidentemente
es el tuyo también.
El amplio cuarto, a veces frío por tu ausencia, pide a
gritos que vuelvas a corretear tras tu batería y mi guitarra para escucharnos
desafinar al son de nuestro mundo imaginario pero a su vez fantástico…
Hoy es un día caluroso, de sol, previo a las elecciones
nacionales. Sin dudas es el año 2014 y el mes es octubre. Mañana se definirán
cosas muy importantes para tus próximos 5 años de vida. Allí se centra mi
atención, fundamentalmente por ser un militante a su manera social y
orgánicamente político.
Te cuento que hoy te visito tu abuelo Daniel y tu tía
Daniela y valla sorpresa… hace ya 12 días que no puedo confirmar certeramente
una salida contigo a cualquiera de esos lugares que nos gusta visitar, pero se
que el tiempo pasa y en algún momento ya no dependerá nuestra relación de las
posibilidades ni de la voluntad de terceros.
Sin embargo, ya caída la noche… recibí una noticia que ha
levantado nuevamente el sol sobre mi… una noticia que ha entibiado nuevamente
esta jornada de sábado y esa noticia es que has preguntado por mi, me lo dijo
tu abuelo, mi padre, ese ser que amo tanto y que tanto ha cuidado de mi tanto
como lo hace a su modo contigo.
Me ha dicho que tu le has contado que te llevo a comer
simples papas fritas, esas mismas que se transforman en espadas y ambos somos
guerreros en una lucha por libertades que trato de inculcarte… y así mientras
jugamos en cualquier mesa de cualquier plaza de comida mil espadas quebramos y
mil mas volvemos a tomar hasta que llega la maldita hora de llevarte a tu casa…
…Valla que estos días estoy muy sensible. Muchas cosas me están
pasando, la única mala es tu ausencia física temporal pero también hubieron
muchas de las otras que hacen que se acerque rápido el próximo lunes para
volver a intentar verte una vez mas. Cosas lindas como ese cuestionamiento cada
vez que suena mi teléfono y me das ordenes que es lo que debo hacer. Hecho concreto
que me desconcierta pero que plantea cierto tipo de paralelismo (si lo llevamos
a términos literarios) con nuestra situación. Sea como sea solo tu y yo
entenderemos eso.
A veces, cuando me
siento abatido, cansado y sin ánimo de volver a la pelea, algo aparece para
decirme que debo dejar siempre un poco mas en mi tarea concreta.
Referente a ti, sin importar ya el precio material y moral,
es ser un padre presente. Y sin dudas allí estoy cumpliendo mi tarea, aunque
pongan infinidad de piedras en mi camino, pero no hay chance de que deje de
intentarlo. Bajo ningún concepto, dejare de intentarlo aunque deba dejar la
vida que me queda por un tiempo más contigo…
Hijo mío… único brillito en mis noches obscuras… ya llegara
nuestro tiempo, ese que no nos traerá preocupaciones sino bienestar. El tiempo
conspira contra las malas situaciones mientras prepara respuestas que nos ira
planteando al mismo tiempo que desafíos. Ya no me asusto mas, vivo intensamente
lo que necesito vivir… he vuelto en muchos aspectos a ser yo… he vuelto a
pararme en la primer línea de fuego. No estoy dispuesto a sacar fusiles… hoy es
tiempo de jazmines y de rosas, de soles brillantes y de lunas llenas, de hacer
crecer esas alas que te puse y que solo aumentan su tamaño cuando estamos
juntos… y esa historia no va a terminar, porque lo que nos une, no es estar 24
horas juntos, lo que nos une es que nos bastan 5 minutos para dejar cosas
imborrables en nuestras memorias y corazones que equivalen a mucho mas de 24
horas vacías.
Entonces hijo mío, como te he dicho mil veces…
Nuestro tiempo llegara…
Nuestro tiempo nos traerá solo primaveras…
Nuestro tiempo real avanza hacia nosotros y no habrá
cristiana ni fascista que lo pueda detener…
Te amo hijo…
Eternamente tuyo…
Tu padre.